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sábado, 12 de julio de 2008

ALTERACIONES DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN EL TRASTORNO BIPOLAR

ALTERACIONES DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN EL TRASTORNO BIPOLAR

Entrevista exclusiva a Carla Torrent Psicóloga del Programa de Trastornos Bipolares

Institución: Departamento de Psiquiatría. Hospital Clínic y Provincial de Barcelona, España

Barcelona España

"Los trastornos de la conducta alimentaria son frecuentes entre los pacientes bipolares, pero a pesar de ello las publicaciones sobre el tema son escasas. La prevalencia de anorexia o bulimia oscila entre 4% y 6% en éstos pacientes..”
La Sociedad beroamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar a la Dra. Carla Torrent, en referencia al artículo “Una Escala Autoaplicada para las Alteraciones de la Conducta Alimentaria en el Trastorno Bipolar: Bipolar Eating Disorder Scale (BEDS) de Barcelona" editado en la Actas Españolas de Psiquiatría :127-131

Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.

Barcelona España (especial para SIIC):

¿Cuáles son los métodos disponibles para evaluar las alteraciones alimentarias en general?

En el diagnóstico de la anorexia y de la bulimia nerviosas, la identificación y el registro de los síntomas tienen relevancia decisiva. Estos síntomas van desde factores físicos hasta conductuales, cognitivos y emocionales. Algunos son más aparentes, como la pérdida de peso pronunciada, la amenorrea y los síntomas corporales secundarios; otros lo son menos, como la actitud hacia la comida, la imagen del propio cuerpo, los rasgos de la personalidad, la psicopatología previa y los déficit comunicativos, sociales y cognitivos.En los trastornos de etiología y patogenia complejas, como los de la alimentación, son de vital importancia la adecuada exploración psicopatológica y conductual, el análisis y el registro estandarizado de las distintas áreas conflictivas, tanto durante la fase inicial de diagnóstico como durante la fase de tratamiento. Además de la evaluación médica, la evaluación psiquiátrica es básica y deberá incluir la historia clínica, un estudio psicológico y la evaluación familiar. En los últimos años se describieron numerosas pruebas psicométricas y autoinformes para la exploración de los distintos factores presentes en estos pacientes, los más utilizados son: Bulimic Investigatory Test Edinburgh (BITE), Henderson, 1987; Eating Disorder Inventory (EDI) Garner, 1983; Body Shape Questionnaire (BSQ), Cooper, 1987; Three Factor Eating Questionnaire (TFEQ), Stunkard 1985; Mizes Anorectic Cognitions (MAC), Mizes, 1988; Bulimia Test, Revised (BULIT-R), Smith, 1984; Questionnaire on Eating and Weight Patterns, Revised (QEWP-R), Spitzer, 1994, y Eating Disorder Examination (EDE), Fairburn, 1993. En ellas se evalúan distintas dimensiones relacionadas que afectan la conducta alimentaria de una persona: actitud frente a la alimentación, conducta, peso, imagen corporal, aspectos cognitivos.

¿Cuáles de ellos son específicamente aplicables para el trastorno bipolar?

Los instrumentos descritos en la pregunta anterior, además de ser bastante extensos, no tienen en cuenta las características especiales que conforman el trastorno bipolar, por lo tanto, hasta ahora no existía ningún instrumento para evaluar de forma específica las alteraciones alimentarias en el trastorno bipolar. Puesto que la mayoría de las personas con enfermedad bipolar presentan quejas inespecíficas o formas atípicas o incompletas de trastorno alimentario se diseñó un instrumento, la escala BEDS, que abarca un amplio abanico de problemas relacionados específicamente con los que refieren los pacientes bipolares, y que resulta sencilla y fácil de aplicar.

¿Cuál es la prevalencia general de los trastornos alimentarios?

Los trastornos de la alimentación son patologías que incrementaron en mayor medida su incidencia en los últimos años. La mayoría de personas afectadas por estos trastornos son mujeres adolescentes, si bien cada vez es mayor la prevalencia en hombres y adultos. Es muy difícil precisar los datos epidemiológicos reales, pues en una gran mayoría de casos estos trastornos no son diagnosticados debido a que las pacientes raramente revelan o comunican sus síntomas a los profesionales de la salud y también es infrecuente que lo hagan en el ámbito familiar.Tan sólo en EE.UU. cerca de 8 millones de adolescentes y adultos jóvenes tienen síntomas de trastornos alimentarios; de éstos, más del 90% son mujeres y más del 75% son adolescentes, se estima que la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa afectan aproximadamente 1.2 millones de mujeres en ese país. Otros autores afirman que, paradójicamente, la incidencia de la anorexia nerviosa entre las mujeres jóvenes con mayor riesgo de padecerla no se incrementó significativamente, mientras que sí lo hizo entre las de 20 y 30 años.Por término medio, la incidencia de la anorexia nerviosa es de 20 a 30 mujeres menores de 25 años por 100 000 habitantes, con una prevalencia de 0.5% a 1%. La incidencia y la prevalencia de la bulimia nerviosa presentan cifras variables, entre 1% y 13% y entre 1% y 20%, respectivamente. Además de la anorexia y la bulimia nerviosas, los síndromes parciales (trastornos alimentarios que no cumplen todos los criterios para los anteriores) tienen prevalencia e incidencia elevadas en la población adolescente. De este manera encontramos estudios con una prevalencia de 3.3% y 3.2% para el trastorno por atracón, y de prevalencias a lo largo de la vida para los trastornos de la conducta alimentaria no especificados de 3%.

¿Cuál es la frecuencia de asociación entre los trastornos bipolares y otras patologías psiquiátricas?

El trastorno bipolar presenta una elevada comorbilidad con otros trastornos psiquiátricos. Las cifras más altas de comorbilidad corresponden a los trastornos por abuso y dependencia de sustancias y trastornos por ansiedad. Se estima que alrededor de 50% de los pacientes bipolares tiene un trastorno comórbido por abuso de sustancias. Respecto de los trastornos de ansiedad, que incluyen ansiedad generalizada, angustia, trastorno obsesivo compulsivo y fobias, podrían afectar hasta un 20% de los pacientes bipolares, aunque algunos de los autores elevan estas cifras al doble. El tercer diagnóstico comórbido más frecuente es el de trastorno de personalidad, varios estudios constataron que 40% a 50% de los pacientes cumplen criterios para ser diagnosticados con trastorno de la personalidad, con preponderancia de los grupos B y C. Algunos trastornos de personalidad que se presentan frecuentemente en pacientes bipolares son el obsesivo compulsivo, el límite, el narcicista y el evitativo; además, se aprecia también comorbilidad con trastorno de la personalidad antisocial e histriónico.Los trastornos de la conducta alimentaria son frecuentes entre los pacientes bipolares, pero a pesar de ello las publicaciones sobre el tema son escasas. La prevalencia-vida del trastorno bipolar entre los pacientes afectados de anorexia o bulimia oscila entre 4% y 6%, si bien algunos autores sitúan estas cifras por encima del 10%.Respecto de otras patologías psiquiátricas, la prevalencia del trastorno por control de impulsos en el trastorno bipolar se sitúa entre 13% y 23%. Un estudio reciente sugiere que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad es sumamente prevalente en el trastorno bipolar. En ese estudio, 8 de 14 (57%) adolescentes bipolares que habían sido hospitalizados para el tratamiento de manía aguda o hipomanía también cumplían criterios para déficit de atención con hiperactividad.

¿Podría explicar la influencia del patrón estacional en los trastornos bipolares?

Entre 10% y 20% de los pacientes bipolares están influidos por el cambio de estación. Hay pacientes que tienen cierta tendencia a presentar el mismo tipo de episodio en coincidencia con determinada estación del año. Es lo que se conoce como patrón estacional. Generalmente se compone de depresión invernal e hipomanía o manía en primavera-verano pero también existe el patrón inverso. Esta alteración está relacionada con los cambios en el número de horas de luz solar, por lo tanto, es mucho más común en países alejados del ecuador, en los que hay mucha más variación de disponibilidad de luz solar entre verano e invierno. Las depresiones invernales suelen incluir en sus síntomas el aumento de la ingesta y más específicamente el craving por carbohidratos (presente sobre todo en mujeres, con una proporción de 4:1). El craving por carbohidratos se asocia a un déficit serotoninérgico y existen datos sobre mejoría subjetiva del tono tímico una vez finalizado el episodio de craving. Los trastornos de la conducta alimentaria en las depresiones atípicas presentan cierto grado de similitud fenomenológica con los síntomas bulímicos, en particular por la existencia de pérdida de control sobre la conducta alimentaria.El tratamiento para esta alteración del curso del trastorno bipolar es la fototerapia, este tratamiento se basa en el uso de lámparas de luz blanca hiperintensa que deben utilizarse a diario, preferentemente durante la mañana, en la época de menor período de luz (invierno).

¿Cuáles son los trastornos alimentarios prevalentes entre los pacientes bipolares?

Disponemos de pocos estudios llevados a cabo sobre patología alimentaria y trastorno bipolar pesar de la frecuente comorbilidad que podemos observar en la clínica diaria. Los escasos estudios realizados confirman la asociación mórbida entre trastornos bipolares y alimentarios y en particular entre bulimia y trastorno bipolar tipo II. Sin embargo, la mayoría de los problemas de conducta alimentaria presente en pacientes bipolares no cumplen, por sus características y gravedad, criterios para un trastorno específico de la conducta alimentaria.Aunque se describió la concurrencia de bulimia nerviosa y depresión, la asociación entre bulimia nerviosa y manía carece de evaluaciones sistemáticas. Algunos estudios observaron índices elevados de trastorno bipolar en pacientes con bulimia nerviosa y sus familiares, lo cual sugiere una asociación entre estos trastornos. El índice de bulimia comórbida en el trastorno bipolar se sitúa en entre 2% y 15%. En un estudio de 1996 se observó que 13% de los pacientes cumplían criterios para trastornos por atracón, 25% mostraban síndrome de trastorno por atracón parcial, y 16% de los pacientes se daban atracones nocturnos además de durante el día. Otro estudio sugería que la bulimia nerviosa se presentaba con más frecuencia en pacientes mixtos que en los maníacos puros. Sin embargo, se obervó un índice aumentado de trastorno bipolar, sobre todo de tipo II, en diversos estudios epidemiológicos de pacientes con bulimia nerviosa.

¿Podría definir que es la BEDS?

Para atender la necesidad de poder determinar la efectividad de los enfoques terapéuticos sobre los hábitos alimentarios del paciente bipolar resulta imprescindible disponer de un instrumento de medida de las alteraciones en la conducta alimentaria específico para dichos pacientes, que demuestre en términos de validez y sensibilidad el cambio de su adecuación para el estudio de esta sintomatología, y que demuestre factibilidad suficiente para su uso en el servicio de Psiquiatría, por esta razón se creó la Bipolar Eating Disorder Scale Barcelona (BEDS) que constituye el primer instrumento de screening de las alteraciones alimentarias en el trastorno bipolar. Es una escala sencilla, breve y autoaplicada que proporciona una medida de intensidad de los problemas alimentarios de los pacientes bipolares, del mismo modo que una escala para la ansiedad permite evaluar dicho síndrome en pacientes con diagnóstico primario distinto de trastorno de ansiedad. Se seleccionaron los 10 puntos relacionados con los problemas más comúnmente expresados. Los puntos se pueden dividir en diferentes grupos: los que hacen referencia a la regularidad de los hábitos, a la influencia del estado de ánimo en la ingesta alimentaria, trastornos de la conducta alimentaria ¿como los atracones¿, el mecanismo regulador de la saciedad, el hecho de comer de manera compulsiva y el craving de carbohidratos. Los puntos tienen cuatro posibles respuestas (0 = nunca, 1 = algunas veces, 2 = a menudo, 3 = siempre). El total se obtiene sumando la puntuación de cada ítem, por lo tanto, la puntuación total puede ir de 0 a 30. Los pacientes con puntuaciones superiores a 13 probablemente sufran alteraciones relevantes en su conducta alimentaria.

¿Cuál es su aplicación y su importancia en el contexto del trastorno bipolar?

Esta escala permite evaluar la intensidad y la frecuencia de las diversas alteraciones de la conducta alimentaria. La detección de estas alteraciones nos permitirá realizar una intervención individualizada para nuestros pacientes, para ver exactamente cuáles son sus mayores dificultades y cómo repercuten éstas en su calidad de vida. Para el trastorno bipolar es fundamental la medicación, pero también es muy importante la regularidad de los hábitos: del sueño, alimentarios... Muchas de las alteraciones de la conducta alimentaria que presentan los pacientes bipolares provocan un importante aumento de peso que genera gran malestar psicológico (deterioro de la autoimagen y la autoestima), así como posibles complicaciones físicas en un futuro. Asimismo, estudios recientes concluyeron que los pacientes obesos con trastorno bipolar presentan peor pronóstico que los pacientes que no tienen sobrepeso.Todo ello hace necesario plantearse un enfoque conjunto que tenga en cuenta los diferentes factores relacionados con el aumento de peso a fin de poder mejorar el tratamiento y diseñar programas de intervención para regular el peso de nuestros pacientes y facilitar pautas destinadas a una educación nutricional para mejorar así su calidad de vida. Por tanto, la BEDS será de ayuda en el contexto del trastorno bipolar, para optimizar el tratamiento de nuestros pacientes de forma multidisciplinaria, de modo que intervengan criterios nutricionales, farmacológicos y psicológicos, de esta forma lograremos mayor cumplimiento del tratamiento y mantenimiento del peso perdido a largo plazo.

¿Cómo fue construida la escala y qué evalúa?

La escala fue constituida a partir de dos fuentes: puntos de otras escalas de patología alimentaria ya existentes, adaptados a las preocupaciones planteadas al respecto por nuestros pacientes, en la práctica clínica diaria y las propias características de la enfermedad bipolar, y un listado de síntomas referido por una amplia muestra de 350 pacientes pertenecientes al programa de trastornos bipolares del Hospital Clínico de Barcelona, a los que se les preguntó acerca de dificultades en sus hábitos alimentarios. A partir de allí se realizó una selección de puntos, se eliminaron los menos citados y los redundantes y una comisión de expertos en trastorno bipolar y en patología alimentaria seleccionó los 10 más significativos. Posteriormente un grupo más amplio de expertos realizó algunas modificaciones en su redacción y el formato de la escala y dio su aprobación. El resultado es el diseño de esta sencilla escala, que implica muy poco tiempo de ejecución, y es autoaplicada. El punto de corte se estima a partir de la mediana de una muestra de controles sanos (n = 55) más dos desviaciones estándar. La escala permite evaluar la intensidad y la frecuencia de las diferentes alteraciones de la conducta alimentaria en el trastorno bipolar.

¿Qué cambios se esperan a partir de su aplicación?

Antes que nada, estamos en vías de validar la escala en otros países europeos, y queremos que no sólo sirva como instrumento de screening sino que la escala BEDS pueda servir también de índice predictor de aumento de peso, evaluar los pacientes antes de iniciar un tratamiento farmacológico, y observar si correlacionan las puntuaciones más elevadas en la BEDS con el perfil de pacientes con más tendencia al aumento de peso, lo que nos podría dar muchas pistas respecto de qué tratamiento será más adecuado para cada paciente y también qué intervención se puede realizar desde el primer momento.

miércoles, 9 de julio de 2008

EL AMOR NEGATIVO Y LA DEPENDENCIA EMOCIONAL




El amor negativo y la dependencia emocional


Todo empieza con esa primera experiencia infantil en la que se comprueba que uno no es amado por lo que es, sino por lo que debe llegar a ser; en mayor o menor medida, todos somos víctimas de ese amor negativo, un amor que pone condiciones para ofrecerse. Con el concepto de "amor negativo", que acuñó en 1967 Bob Hoffman, se explican buena parte de los padecimientos de las personas y su desconexión con el mundo emocional.

El amor negativo es la evidencia de la persona de sentirse indignada de ser amada, que viene de haber sentido que sus padres no lo reconocieron como quien era realmente, sino que se dedicaron a educarlo como quien debía ser.


Desde ahí la persona se desconecta de su propio ser y empieza a trabajar -desde muy chico-, para satisfacer las expectativas de los padres o, si sufrió mucho en la infancia, para rebelarse y ser lo opuesto a aquello que se esperaba de él.


Tal vivencia genera una paradoja emocional: "soy querible en tanto no sea quien soy y sea lo que los demás esperan de mí".


Tal condición queda grabada en el plano emocional y hace que, en nombre del amor, las personas se sometan a los demás, acepten chantajes para ser amados y se dejen manipular.


Esas personas sienten que sus propias sabidurías son algo de lo que se debe descreer.


De esta forma es como somos entrenados en vivir mal. La idea de paternidad está aprendida y se copia de los propios padres, se transmite de generación en generación.


El adulto mira al niño como alguien que no sabe nada y a quien hay que educar. No se mira al chico como a un ser que llega a este mundo sabiendo muchísimo y que lo único que no sabe es el código para expresarlo.


Como eso no es tomado en cuenta, se "graba" el rechazo al propio ser. En la vida adulta, para recuperar la conexión con uno mismo, lo primero es tomar conciencia de que todo aquello que es negativo para la propia vida fue aprendido.


Claro que abrirse a los recuerdos implica dar paso a un cúmulo de emociones que en nuestra cultura son definidos como "negativas": la rabia, el dolor, la culpa, el odio, la venganza... Vivencias que un niño experimenta cuando se siente maltratado o no tomado en cuenta, pero que muy pocas veces puede expresar.


Aprendemos desde muy chicos a reprimir emociones. Pero cuando se liberan, vuelven los recuerdos y la persona empieza a darse cuenta de que, en realidad, todo lo que le pasa en su vida adulta, lo que se repite o le ocurre a pesar de sí mismo, fue aprendido de los padres, desde la concepción hasta la pubertad.




Al no poder recordar dónde lo aprendió, supone que esas desventuras son la confirmación de que hacía algo mal... Toda persona cuenta con cuatro aspectos: lo intelectual, lo emocional, lo espiritual y lo corporal.


Pero cuando somos víctimas del amor negativo, solemos tener nuestro intelecto dominando nuestras vidas.


Así, queremos resolver todo desde la cabeza, que es el más pobre de los cuatro aspectos para crecer en lo desconocido.


El intelecto siempre necesita experiencias viejas para saber como seguir. En cambio, nuestra parte emocional, la espiritual y nuestro cuerpo tienen mensajes, idiomas, percepciones rápidas y adecuadas para todas las situaciones desconocidas, que nos hacen sentir seguros.


Sin dejar al intelecto afuera, sino ocupando su justa proporción, necesitamos recuperar los tres aspectos que están relegados e integrarlos en una quadrinidad en al que cada uno aporte la información y los recursos necesarios para conformar un ser íntegro, poderoso y amoroso.


Este trabajo de integración requiere un fuerte hincapié en la apertura de lo emocional, que también es el camino hacia lo espiritual.


Cuando la persona recupera ciertos derechos, por ejemplo el derecho a enojarse por aquellas cosas que le hicieron daño, recupera el derecho a autoafirmarse en la vida, porque la rabia es una emoción muy saludable para los seres humanos en tanto pone límites y ayuda a avanzar, a ser audaz, a despegar.


Lo que nos asusta de la rabia son las formas inadecuadas de expresión; pero habitualmente se termina reprimiendo la emoción y no las formas inadecuadas, porque los padres no conocían otras formas.


Cuando la persona recupera esos derechos, ocurre que de pronto está integrado y eso no es algo muy difícil.


Lo emocional no es elaborativo, así que no necesita meses ni años de maduración: necesita "ver".


A diferencia de nuestro intelecto, que precisa tiempo para comprender, analizar, elaborar... Lo emocional no, y la grabación que produce el rechazo del propio ser está en el plano emocional.

Allí donde se
abre la experiencia emocional, la persona empieza a recibir mensajes de
qué le pertenece y qué no, qué fue aprendiendo y qué no. Así nos damos
cuenta de quienes no somos, rompemos con una serie de creencias,
prejuicios y valores mal entendidos y desde lo emocional captamos que
somos seres amorosos, dueños de un amor sin condiciones, con una
capacidad de compasión y perdón para los demás y para nosotros mismos
que nos hace muy poderosos
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http://www.elporvenir.com.mx/

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Ácido graso Omega 3 y Trastorno Bipolar

Acidos Grasos Omega 3 y Salud Mental: ¿Tan Sólo Es Un Cuento de Peces?

Image for omega3 article En años recientes, probablemente haya escuchado a los expertos elogiar los posibles beneficios cardiovasculares de comer más ácidos grasos omega 3 - grasas que se encuentran en ciertos alimentos provenientes de plantas. Evidencia en aumento sugiere que los ácidos grasos omega 3 también podrían ser benéficos para el tratamiento y prevención de ciertos trastornos mentales, principalmente la depresión.

Omega 3: De la Tierra y los Mares

Los ácidos grasos omega 3, un tipo de grasa poliinsaturada, se consideran "grasas buenas". Omega 3 se refiere a su estructura química. Existen tres tipos de ácidos grasos omega 3: ácido docosahexaenoico (DHA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido alfa linolénico (ALA).

Los siguientes alimentos contienen ácidos grasos omega 3:

  • Pescado grasoso, incluyendo:
    • Salmón
    • Caballa
    • Atún
    • Arenque
    • Halibut
  • Alimentos derivados de plantas, tales como:
    • Linaza molida
    • Aceite de linaza
    • Aceite de canola
    • Aceite de frijol de soya
    • Nueces
    • Verduras frondosas
    • Tofu

Muchos expertos creen que los ácidos grasos omega 3 podrían ser decisivos para la función cerebral y que una deficiencia de estos podría provocar o exacerbar la enfermedad mental en ciertas personas.

Investigadores "Pescan" la Evidencia

Depresión

La depresión se ha vuelto elevadamente prevalente en la sociedad occidental. Algunos investigadores creen que esto podría, en parte, deberse a importantes cambios alimenticios que han ocurrido durante el siglo pasado, que han provocado una disminución del consumo de ácidos grasos omega 3. Varios estudios sugieren que estos ácidos podrían ser benéficos para el tratamiento de la depresión.

Niveles de Omega 3 en la Dieta y Membranas de Glóbulos Rojos de los Pacientes con Depresión

Un estudio publicado en la edición de marzo de 1998 del Journal of Affective Disorders descubrió niveles bajos de los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 en las membranas de los glóbulos rojos (RBC, por sus siglas en inglés) de los pacientes con depresión pero no en un grupo de control sano bien identificado. El estudio también descubrió que el aumento de la gravedad de la depresión estaba relacionado con la disminución de los niveles de membranas de RBC de ácidos grasos omega 3 así como una disminución del consumo de estos ácidos.

Consumo de Pescado y Depresión

En la edición de abril de 1998 de The Lancet, el Dr. Joseph Hibbeln, un investigador del National Institute on Alcohol Abuse and Alcohol Consumption, repasó los datos de nueve países y encontró una alta incidencia de depresión en países con bajo consumo de pescado. Él advirtió que distintos factores económicos, sociales, culturales y otros pudieron haber influido sobre los resultados del estudio. Sin embargo, otros estudios han encontrado que las altas concentraciones de plasma sanguíneo de ácido docosahexaenoico y de ácido graso omega 3 que se encuentra en el pescado, han estado vinculados con un aumento del cambio de serotonina y una menor incidencia de depresión y suicidio.

Dietas con Restricción de Grasa y Depresión

En la edición de abril de 2000 de Nutrition Reviews, investigadores revisaron un número de estudios que sugirieron que podría haber una asociación entre las dietas extremadamente bajas en grasa, bajos niveles de colesterol y un aumento en la incidencia de la depresión.

En la revisión estaba incluida una observación hecha por los investigadores de la University of Arizona acerca de que la restricción de grasa y los medicamentos que bajan el colesterol podría cambiar las concentraciones de ácidos grasos poliinsaturados de los tejidos, incluyendo el tejido nervioso. Las dietas que restringen la grasa tienden a provocar un consumo alto de ácidos grasos omega 6 poliinsaturados y una disminución relativa del consumo de ácidos grasos omega 3. Para ciertas personas, estos cambios podrían aumentar el riesgo de depresión.

La revisión incluyó otros estudios a gran escala que demostraban una clara relación entre los niveles bajos de ácidos grasos omega 3 en la sangre y un alto riesgo de depresión, violencia y suicidio.

Los investigadores descubrieron que los ácidos grasos omega 3 son cruciales para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso y que una dieta extremadamente baja en grasa podría provocar efectos psicológicos negativos en ciertas personas. Ellos enfatizaron que la recomendación alimenticia con respecto a la reducción de colesterol, pérdida de peso y la prevención de cáncer debería acentuar la importancia de un consumo adecuado de ácidos grasos omega 3.

Trastorno Bipolar

Trastorno bipolar, o enfermedad maniaco depresiva, es un trastorno cerebral que provoca cambios extremos en el estado de ánimo , la energía y la capacidad para desempeñarse. Normalmente se trata este trastorno con medicamentos que estabilizan el humor tales como el carbonato de litio o el valproato.

Un estudio de Harvard, publicado en la edición de mayo de 1999 de los Archives of General Psychiatry, descubrió que los ácidos grasos omega 3 eran eficaces en el tratamiento del trastorno bipolar cuando se tomaban con un medicamento estabilizador del estado de ánimo estándar. Al cuarto mes, un estudio doble ciego controlado con placebo comparó el aceite de ácidos grasos omega 3 (9.6 gramos al día) con un placebo (aceite de olivo) en 30 personas con trastorno bipolar. Se midió el estado mental de los participantes antes y después del tratamiento, utilizando la Clinical Global Impression Scale, Global Assessment Scale, Young Manía Rating Scale, y la Hamilton Rating Scale for Depression. Los resultados fueron los siguientes:

  • Nueve de las 14 personas que recibieron los ácidos grasos omega 3 tuvieron una importante reducción de los síntomas, mientras que sólo 3 de 16 personas que recibieron el placebo mostraron una reducción de síntomas.
  • Ninguno de los pacientes que tomaban el aceite de pescado experimentó un empeoramiento de los síntomas durante el estudio, pero nueve de los participantes que tomaban el placebo sí lo hicieron.
  • Mientras que la mayoría de los participantes estaba tomando estabilizadores del estado de ánimo, ocho recibieron medicamentos no concomitantes. De esos ocho, los cuatro participantes que recibieron el aceite de pescado terminaron el estudio sin episodios graves de manía o depresión mientras que únicamente uno de los participantes que tomaban el placebo lo hizo..

Los resultados parecen prometedores para el uso de aceite de pescado, en conjunto con los estabilizadores del estado ánimo, en el tratamiento del trastorno bipolar. Sin embargo, Andrew Stoll, MD, investigador líder y profesor asistente de psiquiatría en la Harvard Medical School, previene en contra del uso de aceite de pescado como un tratamiento principal para el trastorno bipolar.

Unas Cuantas Advertencias

Mientras que la mayoría de la gente probablemente puede obtener beneficios de salud por comer más pescado y ácidos grasos omega 3, sin importar si estos mejoran la depresión, hay algunas cuestiones que tomar en cuenta:

  • Nunca use ácidos grasos omega 3 como reemplazo de sus medicamentos psiquiátricos a menos que lo apruebe su doctor.
  • Puede ser que los suplementos de aceite de pescado causen efectos secundarios tales como la indigestión, gases y eructos con olor a pescado. Sin embargo, es menos probable que esto sea un problema si comienza con una dosis baja y aumenta paulatinamente.
  • En general, los suplementos de aceite de pescado son seguros. Sin embargo, hay una pequeña posibilidad de aumento de sangrado. Por lo tanto, consulte a su doctor antes de tomarlos, principalmente si planea hacerse una cirugía.
  • Si usted toma suplementos de aceite de pescado, asegúrese que se les haya quitado el exceso de vitaminas A y D, que podrían ser tóxicas si se toman en cantidades grandes.
  • Si esta embarazada o amamantando, evite el tiburón, el pez espada, la caballa reina, el atún y el pez blanquillo, puesto que pueden estar contaminados con mercurio u otros contaminantes ambientales.



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DULCES SUEÑOS

VIVIR. SENTIRSE BIEN. LA VANGUARDIA.

La dra. Gloria Sabater, que asegura que tomar alimentos ricos en "triptófano", un

aminoácido que sólo se obtiene através de la alimentación y es esencial para que el

cerebro segregue la "serontonina", que a la vez sintetiza la "melatonina", la llamada

hormona del sueño.

El huevo, el plátano, los cereales integrales y la leche contienen cantidades

abundantes de él "de ahí el reconfortante vaso de leche antes de dormir", explica la

dra. Sabater.

lunes, 9 de junio de 2008

Causas de nuestro estrés cotidiano


Causas de nuestro estrés cotidiano
  • Posponer la toma de decisiones. La engañosa tranquilidad que nos invade cuando 'dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy', no nos deja ver que nuestro cerebro seguirá activado por ese problema y que las tareas se acumulan hasta que la situación nos sobrepasa.
  • No desconectar de nuestros problemas y trasladarlos de un ámbito a otro. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Intentar acabar un informe mientras estamos con nuestros hijos no sólo nos estresa sino que reduce en gran medida nuestra eficacia.
  • Me 'preocupo' en vez de me 'ocupo'. Conviene recordar que 'lo perfecto es enemigo de lo bueno'. En demasiadas ocasiones no se halla la solución perfecta, sino la mejor de las posibles o, incluso, la menos mala.
  • Los otros y sus necesidades. También las demandas de los otros, sus ritmos de vida, las expectativas que nos crean y cómo nos responsabilizamos en exceso de sus problemas contribuyen a crear estrés. Aunque resulte duro, la única manera de dejar crecer y madurar a los demás es que se enfrenten a sus dificultades.
  • No delegar. 'Si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo' dice el saber popular. Lo que no dice es que aplicado con desmesura, uno acaba agotado y enfermo. Invertir en enseñar a los demás y darles confianza es una fórmula para llegar al mismo sitio por caminos diferentes.
  • Más tareas y más objetivos. El tiempo no es elástico ni nuestras energías inagotables. La mayor dificultad en tomar una decisión es la inevitable renuncia a tomar cualquier otra diferente. Si queremos hacer algo nuevo, tendremos que dejar de hacer algo que ya estamos haciendo.
  • No saber jerarquizar. Cuando las tareas nos sobrepasan, tendemos a realizar las más asequibles y sencillas, y por ello exitosas, en lugar de atender a las que son más importantes para nosotros. La sensación al final del día es que se está agotado sin haber hecho 'nada'.
  • No compartir los problemas y las emociones. Siempre que hablamos de nuestros problemas les damos forma y los comprendemos mejor. Y si el contexto es de apoyo, nos permite transformarlos en aceptables e integrables.
  • Utilizar estimulantes de forma masiva. Café, tabaco, té o colas aumentan el nivel de activación del organismo, pero también lo estresan.



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    miércoles, 7 de mayo de 2008

    Suplementos vitamínicos bajo sospecha



    From: candida
    Sent: Wednesday, April 30, 2008 9:26 AM
    To: ABA
    Subject: [bipolaresasturias] Suplementos vitamínicos bajo sospecha


    ABC.es logotipo
    Suplementos vitamínicos bajo sospecha
    POR N. RAMÍREZ DE CASTRO. MADRID.
    19-4-2008 09:01:14

    La vida nos «oxida» con radicales libres que dañan los genes y las células, favorecen el envejecimiento y algunas enfermedades que asustan tanto, como los trastornos cardiovasculares, el cáncer o el alzhéimer. La receta contra esa oxidación está en nuestro propio organismo. El cuerpo produce sus propios antioxidantes y el ejercicio físico también le ayuda en su fabricación. Pero buena parte de esa magia antioxidante llega con vitaminas (A, C y E) y minerales (selenio, zinc..) que pueden obtenerse con una dieta sana y equilibrada en la que no pueden faltar los vegetales.
    Si las frutas y verduras son tan saludables ¿por qué no tomar una pastilla con todo su poder antioxidante? Con ese mensaje, millones de personas en el mundo (más del 10% de la población de Europa y Estados Unidos) recurren cada día a los suplementos vitamínicos con la esperanza de alejar la enfermedad. Algunas investigaciones ya habían advertido de su inutilidad, de la poca eficacia de las píldoras antioxidantes en la prevención de enfermedades crónicas. En Estados Unidos una comisión federal de expertos concluyó hace dos años que no existían evidencias científicas suficientes para recomendar su consumo, salvo en excepciones y siempre por consejo médico.
    De inocuas a peligrosas
    Del escepticismo se ha pasado ahora al temor de que algunos puedan ser dañinos. Una revisión de 67 estudios científicos afirma que, lejos de mejorar la salud, estas pastillas con antioxidantes como la vitamina A y E pueden acortar la vida. Los autores de esta revisión son científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y han publicado sus hallazgos con el aval de la Biblioteca Cochrane. Esta institución proporciona las revisiones más detalladas con los estudios científicos de mayor calidad. «Sin sesgos y sin excluir estudios no publicados en inglés. Esto nos permite llegar a conclusiones a las que nunca se llegaría con estudios individuales», explica Jordi Pardo, administrador del Centro Cochrane Iberoamericano.
    La Universidad danesa seleccionó los trabajos donde se estudiaban las propiedades de las vitaminas A, C y E, el beta caroteno y el selenio en 230.000 personas sanas. Primero se intentó encontrar sus efectos positivos. No se halló evidencia científica que demostrase que alguno de estos suplementos pudiera alargar la vida. Es más, descubrieron que determinados antioxidantes en pastillas elevaban la mortalidad.
    Al estudiarlos por separado, la vitamina A se relacionó con un aumento de un 16% del riesgo de morir de forma prematura. Esta cifra se situó en un 7% y un 4%, respectivamente, en el caso del beta caroteno y la vitamina E. En el resto de suplementos estudiados no hubo resultados tan concluyentes. No se encontraron efectos perniciosos en la supervivencia de los productos con vitamina C. En el caso del selenio, relacionado con la prevención de ciertos tumores, se comprobó que podría reducir la mortalidad. Aunque este efecto positivo sólo se halló en los estudios con más probabilidad de contener errores.
    La paradoja de las vitaminas
    Si hay algo que deja claro el equipo de la Universidad de Copenhague es que ninguno de los efectos perniciosos detectados se debe trasladar a los antioxidantes naturales que proporcionan frutas, verduras y cereales, sino todo lo contraria. Una dieta rica en elementos vegetales puede alargar la vida y reducir las posibilidades de enfermar. La Sociedad Americana de Oncología asegura que aumentar el consumo de frutas y verduras de 250 gamos (algo así como una pieza y media) a 500 gramos (tres piezas ) disminuye la incidencia de cáncer, reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas y aumenta la esperanza de vida en dos o tres años.
    ¿Por qué la misma vitamina A es beneficiosa si la obtenemos de las zanahorias o los huevos, y dañina cuando llega en un medicamento? «Es la paradoja de los suplementos vitamínicos. El consumo de cócteles farmacológicos con funciones antioxidantes a veces produce el efecto contrario. Actúan como pro oxidativos y consiguen una reducción en la esperanza de vida», explica Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). A este experto las conclusiones del informe no le sorprenden porque otros trabajos habían apuntado en esta misma idea. «No existen evidencias científicas suficientes para recomendar suplementos vitamínicos para prevenir enfermedades crónicas».
    Su consejo es claro: tomar una dieta rica en frutas y verduras porque sólo los alimentos naturales contienen la proporción de nutrientes necesaria. Quizá sea más cómodo tomarse un fármaco efervescente con vitamina C que lavar, partir y exprimir una naranja para tomarse un zumo. «Probablemente, lo que no se sabe es que el medicamento contiene sólo ácido ascórbico (vitamina C) y la naranja casi 300 componentes más que arropan a la vitamina C para facilitar su absorción y eliminación. La naturaleza lo tiene todo inventado para conseguir los mejores efectos con los menores problemas». La toma de suplementos vitamínicos está justificada cuando existe una carencia y en ciertas épocas: como la gestación o la menopausia. Y siempre con control médico.




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    jueves, 3 de abril de 2008

    DEPRESIÓN. EL PAPEL DE LA FAMILIA Y DE LOS AMIGOS

    Para Monse Duna. Es largo, pero me parece interesante. Un saludo Candi
     
     
     
     
    El papel de la familia y de amigos.

    Adaptado de la clínica de Mayo

              La depresión afecta no sólo a quiénes la padecen, sino también a quienes les importa el bienestar de ellos:  familia, amigos y compañeros de trabajo. Si una persona a la que usted le importa  está deprimida, entonces una de las cosas más importantes que usted puede hacer para sí mismo y para esa persona es aprender todo usted pueda sobre la depresión y su tratamiento. Si la persona que está deprimida es un familiar, un esposo, un compañero, un niño o un amigo, el estar bien informado ayudará a su deseo y a su habilidad para ayudarle, aliviará alguno de sus miedos e incertidumbres, y le dará estrategias para hacerle  frente a la depresión.

              Sobrellevar junto a otra persona un episodio de la depresión  puede ser una experiencia muy difícil. Requiere paciencia y valor por ambas partes. Aquí están algunas cosas que usted puede hacer para ayudar para suavizar el camino  para ambos.

    Estar ahí

              Si usted nunca experimentó un episodio depresivo por usted mismo, entonces es imposible saber en qué grado de desvaloración,  desamparo y desesperación una persona puede sentirse cuando está sumida en ella. Pero incluso si usted no sabe como siente una persona deprimida, usted puede ofrecerle empatía y  compasión a alguien que está deprimido. Simplemente el estar ahí  para esa persona puede diferenciar  el curso de su enfermedad.

              Para poder ayudar, usted debe entender que la depresión es una enfermedad seria que requiere la atención profesional. La depresión no es el resultado de un defecto del carácter. No es vagancia o flojera.  No es un simple caso de "días bajos". Y las personas que la padecen no están engañando a nadie. No pueden hacer nada por evitarla tal como un individuo con diabetes o artritis no puede pueden evitar tener estas enfermedades.

    Cómo ser un apoyo

              Una vez que usted entienda que la depresión no es algo que la persona a quién usted quiere tiene control sobre ella,  puede ser más fácil que usted ofrezca la ayuda y el cuidado. Aquí están algunas maneras que usted puede ayudar:

    • Exprese su preocupación. Reconozca el dolor de la persona con depresión sin que esto  implique que usted sabe cómo él o ella se sienten. Escuche si él o ella desea hablar, pero no trate de forzarle a exteriorizar lo que siente. No haga preguntas que supongan una intrusión en la situación de la otra persona.. El permanecer aislado y  poco comunicativo es a menudo parte de la enfermedad. No se lo tome como algo personal. Pregúntele cómo usted puede ayudar. Su persona querida puede no tener sugerencias específicas de las cosas que usted puede hacer, pero él o ella sabrá que usted está deseando ser  su apoyo. Ofrézcale esperanza. Recuérdele que la depresión es tratable y que él o ella conseguirá probablemente estar mejor . Si su persona querida está bajo tratamiento, recuérdele suavemente  que lleva un tiempo para que éste haga efecto.

    • Dele refuerzo positivo. La gente deprimida se siente a menudo sin valor, y hacen mucho hincapié en sus fallos, fracasos y defectos. Recuérdele sus cualidades  y capacidades y cuánto él o ella significa a usted.

    • Mantenga su sentido del humor. Usted probablemente  sentirá frustrado e incluso enojado ocasionalmente. Eso está bien, pero trate de no desahogarse delante de la persona que está deprimida y no centré su cólera en él o ella. Utilice el sentido del humor cuando sea posible para diluir la tensión y aligerar la atmósfera, pero no haga bromas a costa de su ser querido deprimido. Fomente la vida saludable y las actividades sanas. Invítele para  actividades o visitar a amigos mutuos o familiares. Pero no le empuje  y no espere  muchos resultados demasiado pronto. También recuérdele suavemente a individuo la importancia del ejercicio y de una dieta sana.

    Ocuparse de la resistencia a aceptar la depresión

              Convencer a alguien que está deprimido que él o ella  tenga una enfermedad y necesita ayuda profesional requiere a veces esfuerzo. En vez de preguntar, "estás deprimido?" o decir, "pienso que estás deprimido," explique suavemente porqué está usted preocupado. Sin ser crítico, describa los cambios que usted ha visto en su o su comportamiento y en su humor. Entonces pregunte si se está pasando algo en su vida y porqué él o ella  parece estar con el ánimo muy bajo.

              Puede que tenga que  hacer  varias tentativas antes de que usted pueda convencer a  su ser querido   para que busque  ayuda, pero continúe intentándolo. Ofrézcase para acompañarle en la cita con el médico. Esto demostrará no sólo su apoyo sino también le permite compartir sus observaciones con el doctor, que podría ayudar en el diagnóstico. Otra opción es llamar o citarse usted satisfacer con al doctor por adelantado  y expresar sus preocupaciones.

              Durante el tratamiento usted puede tener que ayudar con la toma de la medicación poniéndole notas para recordarle la toma de sus medicinas  o, en algunos casos de la depresión severa, administrando realmente las dosis como prescrito para cerciorarse de la medicación se está tomando correctamente. Si usted ve muestras de la mejora.,- y usted podría ser el primer en notarlo-,  comparta sus observaciones para ofrecer el estímulo y  esperanza. Si usted no ve muestras de la mejoría después de que el tratamiento haya tenido tiempo para funcionar, sugiérale    pida otra cita con su o su doctor o terapeuta, o, quizás, buscar una segunda opinión.

    Llevar la carga

              Mucha gente puede estar preocupada por un individuo deprimido, pero para las una o dos personas que son los que realmente le atienden, la depresión puede cobrar  un peaje incluso más grande. El cuidar a alguien deprimido puede ser uno de los desafíos más  que nunca afrontará. La gente deprimida presiona que puede aislarse mucho, ser desagradable y no querer comunicarse. Él o Ella puede concebir  sus actuaciones y preocupaciones como una interferencia  o como insustancial.

              Los esposos y las personas amadas de una persona deprimida no sólo tiene que hacer frente a las responsabilidades del cuidado de la persona deprimida, sino  también asumen el control a menudo de tareas que la persona deprimida no puede manejar durante el tiempo que dure el episodio. Por ejemplo, si uno de los  esposos toma generalmente  las decisiones en  materias financieras, el otro puede tener que asumir el control hasta que él o ella mejore.

    ¿Es demasiada  la tensión?

              Mientras que cuida su ser querido, usted puede sentirse como si su vida se haya puesto en compás de espera. Sin embargo, es importante que usted también  se cuide a sí mismo. La asociación de Alzheimer ofrece estas 10 síntomas  de estrés. Aunque están dirigidos a la gente que cuida  alguien con enfermedad de Alzheimer son igualmente apropiados para los individuos que cuidaban a una persona deprimida.

    • Negación. Usted no puede aceptar la enfermedad y sus efectos sobre la persona deprimida que usted quiere, sobre  usted mismo y a su familia.

    • Cólera. Usted se encuentra enfadado con la enfermedad de la persona que está enferma, con otros que no entienden por lo que usted está pasando, con el doctor por no arreglar el problema o simplemente con en el mundo en general.

    • Aislamiento social. Usted  ha cortado las actividades sociales que una vez le dieron satisfacciones y se  ha aislado de sus amigos.

    • Ansiedad. Usted se preocupa excesivamente de qué sucederá día por día y en el futuro.

    • Depresión. La tensión de cuidar a su persona querida le pone a uno en el riesgo de tener una depresión.

    • Agotamiento. Usted se siente demasiado cansado para hacer frente a otro día más.

    • Insomnio. En la noche usted da vueltas a la cabeza y se preocupa, incapaz dormir debido a los pensamientos molestos e innumerables que no cesan de pasar por su cabeza.

    • Irritabilidad. Usted se enfada con otros o siente que se va a subir  por las paredes.

    • Falta concentración. Usted tiene dificultad en mantener la atención en lo que está haciendo y en realizar tareas diarias.

    • Problemas de salud. La tensión comienza a hacer daño, físicamente y mentalmente.

    Los cuidados a uno mismo

              Cómo usted maneja la situación y se cuida a sí mismo durante este período difícil pueden diferenciar del todo su propia salud y su capacidad de hacer frente a su la depresión de la persona que quiere. Atender sus propias necesidades no significa en absoluto que usted sea egoísta.

              La manera como usted cuida de sí mismo incidirá en la forma como usted pueda cuidar a la persona deprimida cercana.

              Los siguientes pasos siguientes pueden ayudarle  a manejar y a rebajar su tensión:

    Solicite ayuda. Usted no puede hacerlo solo. Cuando sea posible solicítela de  la familia y de amigos para asumir el control algunas de sus responsabilidades. Si la gente ofrece a la ayuda, entonces no vacile en aceptar.

              Si no le ofrecen ayuda, entonces pídales que ayuden en tareas específicas. Acepte sus sensaciones. Acepte sus  propias emociones. Indudablemente se frustrará ocasionalmente, y no será capaz siempre de ocultar sus emociones. Es correcto decirle a la persona deprimida que usted está cuidando que  está frustrado.

    ______________________________________________________________________

    ¿Qué hacer?

              Cada persona es un mundo y yo estoy exponiendo aquí lo que me ha servido a mi y creo que puede ayudar a otros. Por mi experiencia personal puedo decir lo siguiente:

              Para ayudar a una persona que padece trastorno bipolar, al igual que cualquier otra que sufre, lo primero que se necesita es que las personas que le quieren le manifiesten su cariño. Se puede llegar a sentir una soledad tan  profunda que recibir afecto y atención supone salir un poco del agujero negro en que nos encontramos a veces durante las fase de depresión. Calor humano, caricias, tomarle la mano y hacerle saber que lo quieres y te importa.. un abrazo; todas las manifestaciones de amor son una medicina maravillosa para cualquiera y para nosotros en especial cuando estamos pasando una crisis. Pienso que se trata de "tender puentes de comunicación" para que al soledad que sentimos cuando estamos mal se mitigue.

              Sentirnos comprendidos es algo importantísimo. Es muy difícil al principio que nuestros familiares y amigos íntimos lo hagan. Las familias cuando irrumpe por primera vez el trastorno bipolar se enfrenta a algo nuevo y desconcertante que altera el ritmo habitual y muchas veces provoca dolor y desesperación a quienes nos rodean, por ello, es imprescindible comprender la naturaleza de esta dolencia:

              En primer lugar todos tienen que saber que nadie tiene la culpa de que uno se enferme. Al principio parece mentira que un esta enfermedad tenga un origen físico, en concreto son los neurotransmisores del cerebro que funcionan de manera distinta a lo de los demás. Es cierto que la bipolaridad tiene un componente genético, pero también influye para que se manifiesta el ambiente, el estrés, el abuso de drogas y alcohol, entre otros factores. No sirve de nada responsabilizar al enfermo de lo que le pasa y menos aún a sus ascendentes.

              En segundo lugar: LA INFORMACIÓN SOBRE LA NATURALEZA DE LA ENFERMEDAD. La mayor arma con la que contamos todos los que estamos relacionados con la enfermedad es LA INFORMACIÓN. Mientras más sepamos, mejor sabremos sobrellevarla. Sabemos que es una enfermedad crónica (para toda la vida), pero que con un buen tratamiento farmacológico, una régimen de sueño regula, ejercicio, una rutina de vida adecuada y un quehacer diario satisfactorio puede estabilizar nuestras vidas y hacernos llevar una existencia normal. Hay muchísimas personas en todo el mundo que trabajan, tienen familias y son tan felices como cualquier otra.

              En tercer lugar: Póngase en el lugar del bipolar. Resulta muy duro cuando a raíz de una crisis, en ocasiones se pierden muchas cosas, a veces trabajos, amigos e ilusiones; no por ello hay que perder las esperanzas. Una vez obtenido el diagnóstico, las familias tienen que procurar respetar los ritmos del enfermo. No hay nada que me haya irritado más que el hecho de que me dijeran "¡Ánimo, pon de tu parte!" o "¿Es cuestión de fuerza de voluntad!". Por favor, comprended que en esos momentos simplemente no se puede hacer más de lo que se hace. Yo tuve una crisis en que no era capaz ni de levantarme de la cama y si algún día conseguía ducharme era un triunfo. Así que en esas fases, respetad profundamente a la persona y si hace algún pequeño progreso felicitadle por él. Es bueno proponerle pequeñas metas diarias, como por ejemplo caminar diez minutos e ir alargándolo.

              El sueño es vital para nosotros, es nuestro mayor indicador. Es imprescindible que lo regulemos y nos intentemos acostar a la misma hora y nos levantemos a la misma hora, eso hará que el resto del día se vaya regulando. Los horarios de comer también son convenientes respetarlos. La alimentación es muy importante, más de lo que nos imaginamos, de momento sólo decir que tiene que ser variada y rica en verduras y fruta. Se trata de crear una estructura en nuestra vida que nos vaya dando seguridad.

              Es de gran ayuda que los primeros días, hasta que se produzca una recuperación se mantenga un control sobre las medicinas para que éstas sean tomadas correctamente y a la hora designada. A veces, al principio nos podemos hacer un lío porque estamos confusos y nos cuesta todo mucho por eso una ayudita en este sentido tiene mucho beneficio. También conviene estar al tanto de las citas con los médicos y en mi opinión es de gran ayuda que las personas que están más cercanas acudan al psiquiatra para preguntar todas las dudas que le surjan y se sientan implicadas en el proceso de mejoría.

              Los Estados de manía son vertiginosos, esta fase puede resultar devastadora para nosotros y también para  la familia. Aquí se pierde el control, nos metemos en un mundo en el que nos creemos todopoderosos y pasamos de un tema a otro sin descanso. Es una tendencia muy habitual la malgastar dinero; por ello es conveniente vigilar que las tarjetas de crédito están a buen recaudo. Yo, cuando he estado en fase de manía me da por llamar a todos mis amigos que están fuera del país y mis cuentas telefónicas se hace astronómicas. El sueño se descontrola y las horas de comer casi siempre también. En cuanto notéis señales de manía: hablar demasiado rápido, estar eufórico, haced lo imposible para pedir urgentemente una cita con el psiquiatra:  ES ESENCIAL TOMAR LAS MEDICINAS ADECUADAS PARA ESTA FASE. Algunas veces no queda otro remedio que internar al paciente, pero esto no es el fin del mundo. Generalmente en una semana se ha controlado la fase de manía y se sale bien. Pero por supuesto, evidentemente es mejor atajarla a tiempo, porque cada crisis supone un gran desgaste para el bipolar y para su familia, además de mucho, mucho sufrimiento.