miércoles, 7 de mayo de 2008

Suplementos vitamínicos bajo sospecha



From: candida
Sent: Wednesday, April 30, 2008 9:26 AM
To: ABA
Subject: [bipolaresasturias] Suplementos vitamínicos bajo sospecha


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Suplementos vitamínicos bajo sospecha
POR N. RAMÍREZ DE CASTRO. MADRID.
19-4-2008 09:01:14

La vida nos «oxida» con radicales libres que dañan los genes y las células, favorecen el envejecimiento y algunas enfermedades que asustan tanto, como los trastornos cardiovasculares, el cáncer o el alzhéimer. La receta contra esa oxidación está en nuestro propio organismo. El cuerpo produce sus propios antioxidantes y el ejercicio físico también le ayuda en su fabricación. Pero buena parte de esa magia antioxidante llega con vitaminas (A, C y E) y minerales (selenio, zinc..) que pueden obtenerse con una dieta sana y equilibrada en la que no pueden faltar los vegetales.
Si las frutas y verduras son tan saludables ¿por qué no tomar una pastilla con todo su poder antioxidante? Con ese mensaje, millones de personas en el mundo (más del 10% de la población de Europa y Estados Unidos) recurren cada día a los suplementos vitamínicos con la esperanza de alejar la enfermedad. Algunas investigaciones ya habían advertido de su inutilidad, de la poca eficacia de las píldoras antioxidantes en la prevención de enfermedades crónicas. En Estados Unidos una comisión federal de expertos concluyó hace dos años que no existían evidencias científicas suficientes para recomendar su consumo, salvo en excepciones y siempre por consejo médico.
De inocuas a peligrosas
Del escepticismo se ha pasado ahora al temor de que algunos puedan ser dañinos. Una revisión de 67 estudios científicos afirma que, lejos de mejorar la salud, estas pastillas con antioxidantes como la vitamina A y E pueden acortar la vida. Los autores de esta revisión son científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y han publicado sus hallazgos con el aval de la Biblioteca Cochrane. Esta institución proporciona las revisiones más detalladas con los estudios científicos de mayor calidad. «Sin sesgos y sin excluir estudios no publicados en inglés. Esto nos permite llegar a conclusiones a las que nunca se llegaría con estudios individuales», explica Jordi Pardo, administrador del Centro Cochrane Iberoamericano.
La Universidad danesa seleccionó los trabajos donde se estudiaban las propiedades de las vitaminas A, C y E, el beta caroteno y el selenio en 230.000 personas sanas. Primero se intentó encontrar sus efectos positivos. No se halló evidencia científica que demostrase que alguno de estos suplementos pudiera alargar la vida. Es más, descubrieron que determinados antioxidantes en pastillas elevaban la mortalidad.
Al estudiarlos por separado, la vitamina A se relacionó con un aumento de un 16% del riesgo de morir de forma prematura. Esta cifra se situó en un 7% y un 4%, respectivamente, en el caso del beta caroteno y la vitamina E. En el resto de suplementos estudiados no hubo resultados tan concluyentes. No se encontraron efectos perniciosos en la supervivencia de los productos con vitamina C. En el caso del selenio, relacionado con la prevención de ciertos tumores, se comprobó que podría reducir la mortalidad. Aunque este efecto positivo sólo se halló en los estudios con más probabilidad de contener errores.
La paradoja de las vitaminas
Si hay algo que deja claro el equipo de la Universidad de Copenhague es que ninguno de los efectos perniciosos detectados se debe trasladar a los antioxidantes naturales que proporcionan frutas, verduras y cereales, sino todo lo contraria. Una dieta rica en elementos vegetales puede alargar la vida y reducir las posibilidades de enfermar. La Sociedad Americana de Oncología asegura que aumentar el consumo de frutas y verduras de 250 gamos (algo así como una pieza y media) a 500 gramos (tres piezas ) disminuye la incidencia de cáncer, reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas y aumenta la esperanza de vida en dos o tres años.
¿Por qué la misma vitamina A es beneficiosa si la obtenemos de las zanahorias o los huevos, y dañina cuando llega en un medicamento? «Es la paradoja de los suplementos vitamínicos. El consumo de cócteles farmacológicos con funciones antioxidantes a veces produce el efecto contrario. Actúan como pro oxidativos y consiguen una reducción en la esperanza de vida», explica Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). A este experto las conclusiones del informe no le sorprenden porque otros trabajos habían apuntado en esta misma idea. «No existen evidencias científicas suficientes para recomendar suplementos vitamínicos para prevenir enfermedades crónicas».
Su consejo es claro: tomar una dieta rica en frutas y verduras porque sólo los alimentos naturales contienen la proporción de nutrientes necesaria. Quizá sea más cómodo tomarse un fármaco efervescente con vitamina C que lavar, partir y exprimir una naranja para tomarse un zumo. «Probablemente, lo que no se sabe es que el medicamento contiene sólo ácido ascórbico (vitamina C) y la naranja casi 300 componentes más que arropan a la vitamina C para facilitar su absorción y eliminación. La naturaleza lo tiene todo inventado para conseguir los mejores efectos con los menores problemas». La toma de suplementos vitamínicos está justificada cuando existe una carencia y en ciertas épocas: como la gestación o la menopausia. Y siempre con control médico.




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Hipotiroidismo, importante en el TB



From: candida
Sent: Wednesday, April 30, 2008 9:54 AM
To: ABA
Subject: [bipolaresasturias] Hipotiroidismo, importante en el TB



Mucho cansancio, depresión... o hipotiroidismo
Los especialistas en endocrinología insisten en que se conozca más sobre este trastorno hormonal, que en los niños puede ser fatal y que en los adultos produce un decaimiento generalizado.

Si el diagnóstico de depresión se ha vuelto menos confiable porque parece caberle a todo aquel que acuse un poco de decaimiento o de tristeza, qué cabe decir ante el dato, registrado en los Estados Unidos, de que además un 8% de las mujeres alrededor de la menopausia padecen hipotiroidismo, un desajuste hormonal relacionado con la glándula tiroides que produce la sensación de que el cuerpo no puede funcionar más que a media máquina. Y para peor que los hombres, aunque con menos frecuencia, lo pueden padecer también, y a cualquier edad.

Pero efectivamente, por sus síntomas generales de decaimiento, el hipotiroidismo no diagnosticado suele ser confundido -por muchos médicos- con un cuadro de depresión. Pero es una enfermedad crónica totalmente diferente, que aunque es más frecuente alrededor de la menopausia puede presentarse a cualquier edad, y que obviamente, tiene un tratamiento clínico totalmente propio. "El hipotiroidismo se diagnostica a través de análisis de laboratorio, ya que podemos medir los niveles circulantes en sangre de las hormonas tiroideas (T4 y T3), y de la TSH u hormona estimulante de la tiroides, que es segregada por la glándula hipófisis", explica la médica endocrinóloga Sandra Licht, miembro del Comité para la Educación de los Pacientes de la Asociación Americana de Tiroides (ATA, por sus siglas en Inglés) y miembro del comité Hormone Foundation de la Endocrine Society.

Un decaimiento generalizado

La glándula tiroides produce las mencionadas hormonas tiroideas, que tienen como efecto regular el metabolismo celular, que es la cantidad de energía que necesitan las células para cumplir normalmente sus funciones. Cuando este mecanismo se halla alterado, se produce un trastorno que tiende a ser generalizado.

La sintomatología puede llegar a ser inespecífica y similar a la de una anemia: cansancio, sueño. "De hecho el hipotiroidismo suele estar acompañado de un cuadro de anemia que mejora al normalizarse la función tiroidea", aclara la doctora Licht.

Continuando con la lista de posibles síntomas, puede haber dificultad para concentrarse, caída del cabello, intolerancia al frío, piel seca, constipación, bradicardia (el corazón late más lento), uñas quebradizas y trastornos en el ciclo menstrual en las mujeres, llegando a la dificultad para lograr embarazos, y hasta abortos recurrentes.

A nivel metabólico, se produce un desbalance del colesterol y aumentan los triglicéridos. También aumenta la presión arterial diastólica.

A la caza de casos "preclínicos"

La hormona TSH que mencionaba esta médica, si bien no es producida por la tiroides, es muy sensible a las variaciones de las hormonas tiroideas, de modo que cuando la tiroides no produce normalmente sus hormonas T3 y T4, la TSH aumenta. "La mayoría de las veces, el diagnóstico (de hipotiroidismo) se hace con la TSH, ya que

cuando los niveles de hormonas tiroideas empiezan a declinar, sin llegar a considerarse bajos en los análisis, la TSH empieza a aumentar y aquí entramos en lo que se llama hipotiroidismo subclínico", explica Licht.

Justamente, el sentido de esto es identificar los "casos subclínicos", que se hacen entrar en tratamiento con hormona tiroidea.

"A mi entender son mal llamado así, ya que por lo general, los pacientes ya empiezan a tener síntomas aún con las hormonas tiroideas dentro de los valores normales", justifica la especialista.

Esos casos subclínicos sin tratamiento, dice, pasarán a ser de franco hipotiroidismo en unos cinco años.

El tratamiento con hormona tiroidea T4 sintética (levotiroxina) es lo que se aplica a la casi totalidad de los pacientes con hipotiroidismo. Es lo que logra mantener la enfermedad controlada, y por tratarse de una enfermedad crónica se aplica de por vida.

¿Por qué?

Las consecuencias orgánicas de un hipotiroidismo no tratado sí pueden ser graves, y además el hipotiroidismo incrementa el riesgo cardiovascular.

Haber tenido cualquier afección de la tiroides es un factor de riesgo para padecer hipotiroidismo secundario, pero la predisposición genética parece ser la causa principal del hipotiroidismo primario, de modo que deberán estar más atentas las personas que tengan antecedentes familiares de hipotiroidismo.

"Hay ciertos medicamentos que pueden afectar la función tiroidea, por eso en los pacientes que se encuentran medicados con amiodarona, que es un antiarrítmico, y en los pacientes que toman sales de litio, para el trastorno bipolar, o interferón, para ciertas patologías autoinmunes, deben evaluárseles la función tiroidea periódicamente."




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